Historia de la bodega

La bodega nació con A16, en un terruño que había comprado mi familia de los elegidos de la familia Arizu; se llamaba “La Perla” porque no caía granizo, su inclinación ayudaba para que no sufriera las heladas y sus vides se daban majestuosas. Arrancamos de cero con una finca abandonada y decidimos hacer algo distinto que nos motivó día a día por lo que le cambiamos la inclinación a las plantas por sugerencia técnica, ya que de esta forma podíamos bajar un grado el nivel alcohólico, para poder lograr más armonía en la estructura del vino y una maduración óptima.

Este proyecto está pensado para servir al público local como turistas. Tenemos parques y jardines plantados en su mayoría, combinado con obras de artes de artistas mendocinos. Hoy funciona un pequeño resto para los visitantes de la mano de nuestra gente de turismo que se ocupan de hacer gratas y placenteras las visitas.

El futuro es aún más prometedor ya que tenemos programados tres restoranes temáticos y un hotel de cuarenta habitaciones, una cancha de polo y usos múltiples, un museo de arte americano y la bodega propiamente dicha, hoy estamos trabajando en una bodega garaje en el corazón de la finca.